BODEGAS CABALLO: DONDE TERMINA LA TIERRA Y COMIENZA EL CIELO

En pleno Altiplano de Sierra Nevada, a 1185 metros de altitud sobre el nivel del mar: Termina la tierra y comienza el cielo … Así tuvieron que verlo José María Caballo y Míriam Ordóñez, su compañera de fatigas, cuando llegaron al que, en un futuro no muy lejano, sería su viñedo. Sevillanos de nacimiento y apasionados de los buenos vinos, un buen día cogieron su coche y se fueron a buscar la mejor tierra para dar los mejores vinos por toda España, Portugal y Francia y tras una búsqueda muy minuciosa, fueron a parar a las localidades de Graena y Cortes y allí hicieron su parada definitiva, donde les esperaba mucho trabajo por delante, estaba todo por hacer.

Verles es mirar a Peter Pan, les brillan los ojos cuando hablan de su bodega, de sus viñedos y del paraíso que les rodea, e incluso cuando hablan de todo el trabajo que les ha tocado hacer hasta llegar a sus joyas más preciadas, Blanka, Pasio, Pasio Roble y Guardián, unos vinos como poco singulares e únicos.

Esta bodega ha sido mi último descubrimiento y no podría ponerle ningún pero … primero me enamoraron José María y Míriam y la pequeña Carmen, después fueron sus botellas, verlas es tener el 50% del convencimiento de que era lo que buscaba y por último el placer de catar esos vinos. Cuando los tomas, bebes una historia tras cada botella.

Blanka es un vino elaborado con una uva llamada Riesling, es muy potente en nariz, delicada pero con mucha personalidad, tiene una nota muy marcada de caucho que para nada es desagradable, es propia de la misma uva. Cuando te lo llevas a la boca es envolvente e intensa, que permanece en tus papilas durante mucho tiempo, ideal para tomar con un tartar o tataki de atún. Yo veo en su etiqueta un sol brillante y un montón de globos de colores, que me ayuda a escapar a un lugar donde nada es imperfecto.

Pasio tinto joven elaborado con uva Tempranillo y Syrah, su juventud no es un defecto sino una virtud. Sus notas en nariz de ciruela, canela y cacao son muy francas. En boca es goloso y elegante y te llena para no dejarte indiferente. Ideal para unos quesos semicurados e incluso con guisos de invierno. Su etiqueta esta vez me lleva a una luna llena, con sus globos de colores me escapo de un mundo terrenal …

Pasio tinto Roble de uva Tempranillo y Syrah, su paso por barrica nos da una fruta madura, con notas de regaliz, tostados y cacao. Un vino carnoso y muy estructurado con taninos amables. Un vino para comenzar una comida y terminarla con un postre sin dejar el mismo vino. Unos embutidos, una carne de caza y un postre de chocolate … Su etiqueta diseñada y pintada por la hermana de José María, es un trozo de la madera de barrica donde ha hecho su guarda este Pasio Roble, mirada con un microscopio. El dibujo inicial fue realizado con el mosto de la propia uva cultivaba en el viñedo, de las que ya estaban cuando llegaron ellos. Esta etiqueta transmite eso mismo, pasión por un trabajo bien hecho.

El cuarto de los vinos, Guardián, está aún en su guarda hasta finales de verano, cuando volveremos a tenerlo en nuestras copas, una producción muy pequeña que nos deja con la inquietud de no quedarnos sin botellas hasta la nueva añada. Su uva Pinot Noir nos da un vino complejo como los amores difíciles, donde o lo amas o no, pero si lo amas te deja con esa angustia de no poder tomarlo cuando se agota, es un amor que duele. Su etiqueta dibuja ese guardián que custodia el puente de Alcalá de Guadaíra, que recuerda a la tierra de donde vienen ellos.

Estos cuatro vinos provienen de un cultivo ecológico, donde sólo el sol, agua, clima y mucho cariño hacen todo el trabajo, donde no interviene nada externo.

No dejo de sorprenderme en cada uno de los descubrimientos que hago en esta tierra tan maravillosa como es Andalucía, donde nada pasa porque sí, porque hay tanto trabajo que nadie valora y porque hay un orgullo que debería crecer como merecemos. No dejéis de pedir producto de vuestra tierra, porque sólo nosotros podemos hacer grande el lugar donde vivimos, no lo pongamos en manos de nadie que no seamos los propios andaluces.

Beber el elixir de una tierra cargada de historia, es un privilegio que está en nuestras manos.

 

Viñedos de Bodegas Caballo a 1185 metros de altitud, en el Altiplano de Sierra Nevada

Viñedos a 1185 metros de altitud,en el Altiplano de Sierra Nevada

 

Bodegas Caballo: Donde termina la tierra y comienza el cielo

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Bodegas Caballo: Tres Medallas de Plata en el Catavinum World Wine & Spirit Competition 2015

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